Intervención efímera. Quinoa de diferentes variedades. 360x200cm. Cumbre Andina, 2014.
Esta obra forma parte de una investigación desarrollada en distintos lugares en torno al mercado internacional de granos y semillas, atendiendo a las relaciones que se establecen entre la materia prima, el territorio y las estructuras económicas que determinan su valor.
Durante miles de años, la quinoa (quinua) fue un alimento fundamental para las comunidades andinas, asociada a la tierra y considerada un alimento de los pueblos indígenas. Su creciente demanda internacional ha transformado su valor económico, hasta convertirla en un producto de alto precio para las propias poblaciones que históricamente la han cultivado y consumido.
Fue realizada en la Cumbre Andina, a 2800 metros de altitud, en un lugar destinado popularmente a ceremonias de ofrenda o Challa (Ch”alla) a la Pachamama (Madre Tierra). La quinoa, comprada directamente a las agricultoras en el mercado de Challapata, se dispone en el territorio siguiendo una forma ritual, estableciendo un diálogo entre dos maneras de entender su valor como alimento y vínculo con la tierra.
La representación del billete en esta obra expone una cuestión propia del mercado globalizado, que plantea cómo podemos poner un precio a aquello que durante generaciones ha constituido sustento, territorio y cultura.
Proyecto financiado por Canarias Crea y Centro de arte La Regenta (Canarias) en colaboración con Fundación Cinenómada para las Artes y Residencia Sorojchi Tambo (Bolivia).
Agradecimientos a todas las personas que me ayudaron a llevar este proyecto a cabo, Francis Naranjo, Joaquín Sanchez, Soledad Iturri, Moisés Loyol, Morelia, Orbitaz Lux, Yami, Diego Aliaga, Liliana Zapata y Colectivo Avispero (La Paz).